 |
| Embalse del Zújar (Badajoz) Foto CC (by-nc-sa) Inés Núñez |
A raíz de las últimas, copiosas e
incesantes lluvias que han llevado al desbordamiento de varios ríos y la puesta
en marcha obligatoria de las centrales hidráulicas españolas (desembalses), el
ministro Arias Cañete ha saltado a la actualidad informativa argumentando que
necesitamos con urgencia acometer más obras para nuevos embalses en nuestro
país (véase la noticia).
Es decir, que gracias a lo que ha llovido
en marzo se tiene así la excusa perfecta para aprobar de una vez proyectos de
pantanos que llevan años con ganas de realizarse, como por ejemplo el embalse
de Biscarrués o el de Almudévar, ambos en Huesca, y otros 7 más en la cuenca
del Duero.
Sin pertenecer a ningún grupo ecologista
te das cuenta de que esta no es la solución. Que este año haya que desembalsar
media España porque ha llovido de lo lindo, como no lo hacía en años, no le da
derecho a nuestros políticos (y por alusión a los empresarios relacionados con
este tipo de proyectos, tanto constructores como capos energéticos) a hacer lo
que les venga en gana y más cuando España es el país con más pantanos por
habitante y superficie del planeta (tenemos más de 1.200 embalses).
Es triste ver cómo una vez más el medio
ambiente importa poco a niveles políticos, ya que el hecho de inundar un
extenso territorio además de condenar a la desaparición a pueblos con toda su historia, se
lleva por delante el paisaje con su flora y fauna autóctona y superficie fértil
para los cultivos.
Podremos estar de acuerdo en que un
embalse además de asegurar el riego a los agricultores, también produce “energía
limpia”, pero quizás lo que habría que valorar es a qué precio hemos obtenido
previamente esa energía que consideramos limpia, valorar las razones que han
llevado a nuestros políticos a tomar estas decisiones, si realmente era
necesario hacer más embalses u otro tipo de actuaciones, qué efectos tendrá en
el futuro de cada región a corto y medio plazo y qué hipoteca se deja a las
generaciones futuras.
Los agricultores consultados tras estas últimas lluvias e inundaciones manifiestan que, por su parte, ven más
prioritario limpiar bien los cauces de los ríos y construir grandes motas para
evitar desbordamientos, que construir embalses en cada comarca, algo que parece
más de sentido común. Lo que está claro es que construir por construir no es la
solución a ningún problema y más como están las cosas.
Luis F. Mayorala